Seguramente, en algún momento, has pasado por una carretera y has visto tumbas en la carretera: pequeñas “casitas” con una cruz, el nombre de una persona y sus fechas de nacimiento y muerte.
En esas tumbas —que parecen verdaderas casitas— suele figurar el nombre del fallecido, y a veces solo su apodo.
Por las ruinas de Pachacámac hay una, aunque en realidad existen muchas tumbas en la carretera a lo largo de distintos caminos.
Siempre tuve curiosidad por saber por qué colocaban tumbas en la carretera, hasta que me contaron que, en esos lugares, alguna vez ocurrió un accidente, ya sea un atropello o un choque de autos.
La creencia dice que se coloca una de estas tumbas en la carretera en el lugar exacto del accidente, aunque debajo de ella no haya ningún cuerpo.
¿Por qué hay tumbas en las carreteras?
Se cree que es la única forma de que el alma de quien murió de manera imprevista en un accidente de tránsito o atropellado pueda descansar en paz.
La tumba en la carretera, una historia que me contaron
María era una señora muy buena, madre del amigo de un tío mío. Como era de gran corazón, un día vio una de estas tumbas en la carretera. Pasaba seguido por ese lugar y notaba que nunca tenía flores ni velas, así que se compadeció del alma de esa tumba y decidió dejarle una veladora.
No debió hacerlo.
Dicen que no es bueno hacer esto con muertos que no se conocen, sobre todo cuando se trata de tumbas en la carretera, porque, si han estado abandonadas durante mucho tiempo, las almas tienden a apegarse a quienes les muestran bondad.
Eso, se dice, no es un problema si se trata de un alma buena. Pero, si es un alma mala, entonces empiezan los problemas.
El alma de una de estas tumbas en la carretera era un tanto posesiva. Desde entonces, en la casa de María comenzaron a suceder cosas extrañas: objetos que cambiaban de lugar, vasos que se rompían e incluso golpes fuertes contra la puerta.
Mi tío me contó esta historia porque un día se quedó a dormir en casa de María, cuando fue a visitar a su hijo, y no pudieron descansar tranquilos. Al parecer, al almita no le gustaban las visitas masculinas, ya que empezó a lanzar zapatos contra la puerta del cuarto, además de vasos y otras cosas.
Y por eso… hay que tener cuidado con ser demasiado buenos con las almitas que no se conocen, especialmente cuando se trata de tumbas en la carretera.
No sé si sea cierto, si será una exageración o qué sé yo.
Pero me pareció una historia interesante para compartir.
¿Conocían la creencia sobre las tumbas en la carretera?
¿Alguna vez han dejado algún presente en una de estas tumbas?
