Foto: Municipalidad de Lurín
Pronto se celebrarán los carnavales en Lurín y aunque muchos esperan con ansias las dos semanas de celebración, no se trata solo de participar porque sí, sino de conocer un poco más de su historia. En esta publicación te acercamos a una de las costumbres lurinenses más fuertes del distrito. ¡Los carnavales!
Origen de los carnavales en Lurín
La historia de los carnavales en Lurín no nace de la nada ni del azar. Viene de una vieja rivalidad, de miradas cruzadas y fiestas que buscaban decir aquí estamos. Tras la llegada de los españoles, el pueblo adoptó a la Virgen María de Guadalupe como su patrona y la celebraba con fervor, con organización y con orgullo colectivo.
Ese entusiasmo no pasó desapercibido. Los hacendados de la zona, testigos de la fuerza de estas celebraciones, decidieron levantar su propia festividad. No querían quedarse atrás ni pasar desapercibidos. Eligieron entonces una figura de peso religioso: el Corpus Christi, y alrededor de ella construyeron una fiesta distinta, más ostentosa, marcada por el deseo de diferenciarse.
Así, casi sin darse cuenta, Lurín se partió en dos maneras de celebrar y de habitar la tradición. De ese “pique” festivo nacieron los grupos que hasta hoy sostienen la identidad del carnaval:
- Los Ribeños, representantes del pueblo original y fieles a la Virgen de Guadalupe.
- Los Bajeños, herederos de la tradición de los hacendados y devotos del Corpus Christi.
¿Cómo se celebraban los carnavales de Lurín años atrás?
Si hoy nos asombra el despliegue de bandas, parlantes y camiones cisterna, volver a los carnavales antiguos de Lurín es asomarse a una fiesta hecha a pulso, con lo que había a la mano y con el campo respirando alrededor. Era un carnaval más cercano, más humano, más de piel y tierra.
Una plaza compartida
Antes no había turnos ni semanas separadas. La fiesta ocurría al mismo tiempo y en el mismo lugar. La Plaza de Armas de Lurín se convertía en un solo escenario partido en dos: Ribeños en una esquina, Bajeños en la otra. Cada grupo llevaba su banda, su gente, su energía. No era una pelea, era un reto silencioso: ver quién convocaba más, quién hacía vibrar más fuerte su lado del parque. Todo el pueblo quedaba atrapado en esa tensión festiva que se vivía de frente y sin pausas.
La mojadera con agua de acequia
No existían los camiones ni la presión del agua moderna. El carnaval se nutría de la propia geografía agrícola del distrito. Las acequias que cruzaban Lurín eran la fuente de la mojadera. Desde temprano, vecinos y socios se reunían en la plaza y usaban el agua que corría del campo para refrescar la tarde. Agua, pintura, risas y gritos hasta que el sol empezaba a caer, alrededor de las cinco.
Noches de vela y hojas de plátano
Cuando la electricidad aún no llegaba, la fiesta no se apagaba. El recorrido de las comparsas y los bordes de la plaza se iluminaban con macetas artesanales: hojas de plátano, papel cometa y una vela encendida al centro. Incluso la Yunza brillaba a su manera. Nada de luces LED: en el corazón del árbol ardía una linterna de kerosene, suficiente para que la música y el baile no se rindieran a la noche.
La música: el Huachigualito
Antes de las orquestas y los metales, el carnaval sonaba distinto. El Huachigualito marcaba el ritmo con quenas y charangos. Las parejas bailaban alrededor del árbol haciendo requiebres, gestos de cortejo y juego, mientras esperaban su turno para dar el hachazo. Era una música más suave, pero cargada de intención y picardía.
Una Yunza del campo
El árbol elegido solía ser el pacae. La Yunza no se adornaba solo con juguetes o telas, sino con lo que daba la tierra y el trabajo diario: banderolas, cintas de colores, frutas frescas, panes… y sí, incluso cabezas de res, cerdo o pato colgando de las ramas. A un lado, una mesa rebosante de frutos del campo que la huaña, encargada de la fiesta, repartía entre todos sin distinción.
El inicio del Ño Carnavalón
El recorrido del Ño Carnavalón no empezaba sin ritual. En cada esquina del parque se rompían ollas de chicha de jora: esa era la señal. Recién entonces el muñeco iniciaba su camino. No solo paseaba; pregonaba su herencia, visitaba a las familias tradicionales del distrito, antes de cumplir su destino y arder al final del miércoles de Ceniza.
¿Cómo se celebran los carnavales en Lurín hoy en día?
Hoy en día, el carnaval de Lurín ha dejado de ser una celebración puramente local para convertirse en un evento masivo que atrae a turistas y vecinos de todo Lima. Pero lo que realmente lo hace único ahora es su organización por turnos, algo que ayuda a mantener el orden y el protagonismo de cada bando.
¿Cómo ha cambiado? Ahora cada bando celebra por semana, inician los bajeños un domingo, por una semana completa y luego siguen las fiestas de los ribeños. Además cada grupo tiene su propio “reinado”, donde eligen a su Reina (y también Miss y Míster Bajeñito/Ribeñito en versiones infantiles). Estas soberanas representan la belleza y el orgullo del bando en todos los eventos oficiales.
¿En qué consisten las celebraciones de cada semana?
1. El Domingo: Agua por la mañana, gala por la noche
l domingo es el día con el contraste más fuerte de la fiesta.
- La Mojadera Moderna: Ya no hay acequias. Ahora los grupos alquilan camiones cisterna que recorren el distrito. Los socios salen con polos distintivos (blancos o del color de su bando) y bandas de música, recibiendo agua, pintura y talco de los vecinos que los esperan en sus puertas.
- La Procesión de Gala: Apenas termina el juego de agua, el ambiente cambia radicalmente. Por la noche, los socios se visten de gala (traje y vestido) para asistir a la Misa Central y acompañar a sus patrones —el Corpus Christi o la Virgen de Guadalupe— en una procesión solemne por las calles de Lurín. Este es el momento más sagrado y respetado de la semana.
2. De la plaza a los estadios: Verbenas y Yunzas
Debido a la gran cantidad de gente, las actividades se han trasladado de la vía pública a locales cerrados o estadios:
- Lunes de Verbena: Los grupos compiten por traer a las mejores orquestas nacionales e internacionales. Lo que antes era en una esquina de la plaza, hoy son espectáculos con seguridad privada y grandes escenarios.
- Martes de Yunza: El tradicional cortamonte se celebra ahora en recintos como el Estadio de Lurín o locales como el Bambú. La entrada suele tener un costo (entre 25 y 50 soles) debido al nivel de los artistas invitados. Quien tumba el árbol sigue siendo el “huaño” o padrino del año siguiente.
3. El Ño Carnavalón y el Fin de Fiesta
El clímax de la parte “pagana” llega con el recorrido de los carros alegóricos. Los jóvenes de cada bando (como los Guadalupanos en los Ribeños o la Juventud Bajeña) preparan comparsas llenas de color y talco. El evento termina con la quema del muñeco y espectaculares castillos de fuegos artificiales, simbolizando el fin de la alegría carnavalesca antes de entrar al tiempo de reflexión de la Cuaresma.
La “Huatiada”: El cierre gastronómico
En el caso de los Bajeños, han popularizado la Huatiada como fin de fiesta (una tradición que data del año 2000), donde se ofrece este plato típico a los asistentes mientras un grupo musical ameniza el evento, cerrando así su semana de organización.
Preguntas frecuentes sobre el carnval de Lurin
Si es tu primera vez visitando el distrito en estas fechas, aquí te resolvemos las dudas más comunes para que no te pierdas de nada:
¿Cuándo se celebran exactamente los carnavales en Lurín?
¿Qué es exactamente la “Yunza” y cómo funciona?
¿Qué eventos son gratuitos y cuáles tienen costo?
– Gratis (Verbenas y Pasacalles): Las famosas verbenas, donde se presentan grupos musicales para alegrar la noche, suelen ser gratuitas y se realizan en espacios públicos como la Plaza de Armas de Lurín. También es totalmente libre participar de los pasacalles de carros alegóricos y el recorrido del Ño Carnavalón.
– Con Costo (Las Yunzas): El martes de yunza es el evento principal que requiere entrada. Debido a que los bandos contratan artistas nacionales e internacionales de renombre y despliegan seguridad privada, el ingreso a los locales o al estadio suele costar entre 25 y 50 soles. Este pago ayuda a sustentar la magnitud del espectáculo.
¿Puedo participar de las actividades si no soy de Lurín?
Tanto los Ribeños como los Bajeños están acostumbrados a recibir visitantes. Puedes unirte a la “mojadera” los domingos, acompañar las procesiones o asistir a los eventos nocturnos. El pueblo de Lurín es muy hospitalario, siempre que se participe con respeto hacia sus imágenes religiosas y sus costumbres.
¿Cómo puedo participar correctamente?
Identifica la semana: Asegúrate de saber qué bando está de fiesta (Bajeños la primera semana, Ribeños la segunda).
Usa los colores: Muchos visitantes compran los polos oficiales de los grupos o simplemente visten de blanco durante el domingo de mojadera o el Ño Carnavalón.
Respeta los momentos: Recuerda que la fiesta tiene un lado sagrado. Si vas a las procesiones del domingo noche, lo ideal es vestir un poco más formal y mantener una actitud respetuosa.
¿Cómo llego a Lurín?
Autobuses urbanos: Existen líneas de transporte público que recorren desde Pucusana hasta San Miguel. Puedes tomarlos en cualquier paradero de la Panamericana Sur (ya sea por la nueva o la antigua vía).
Interprovinciales: Si vienes en un bus interprovincial (que no entra por la antigua Panamericana), lo ideal es bajarte en el paradero de Playa San Pedro
. Desde allí, puedes tomar una mototaxi que te llevará directamente al corazón del pueblo de Lurín.
