En el mundo del curanderismo tradicional, una mesada es un ritual espiritual que se realiza con el propósito de limpiar, proteger o intervenir en la energía de una persona. Su origen se asocia a las prácticas de santería y brujería que, en el Perú y otros países de América Latina, han sobrevivido entre rezos, símbolos y elementos naturales.
Tipos de mesadas
Las mesadas no son todas iguales. Existen dos grandes tipos:
- Las mesadas blancas, destinadas a curar, liberar o bendecir.
- Las mesadas negras, usadas para amarrar, dominar o causar daño.
Aunque la distinción parece clara, quienes conocen este mundo aseguran que incluso una mesa negra puede emplearse con fines de liberación, dependiendo de la intención del brujo y de la fuerza espiritual que lo guíe. En ambos casos, los rituales suelen realizarse después de la medianoche, momento en que —según las creencias— las puertas entre el bien y el mal permanecen abiertas.
Las mesadas blancas: cuando el brujo cura con su propia energía
En las mesadas blancas, el curandero invoca a santos, ángeles o espíritus protectores para romper maleficios y purificar el cuerpo y el espíritu del afectado. Se utilizan objetos como agua bendita, velas, imágenes religiosas, flores y oraciones. El brujo actúa como canal de energía, absorbiendo o enfrentando directamente aquello que causa el daño.
Estas ceremonias suelen requerir la presencia de familiares o personas de confianza que acompañen con fe, ya que el proceso puede extenderse hasta el amanecer. El resultado, según los relatos, puede ser asombroso: el enfermo recobra fuerza, el miedo se disuelve y el ambiente parece volverse más liviano, como si el mal hubiera sido expulsado.
Un ejemplo de mesada blanca: la historia de Don Melanio
Entre las voces de la tradición limeña se menciona a Don Melanio, un brujo blanco muy conocido por sus mesadas. No todos llegaron a verlo, pero su nombre circulaba en los barrios de Lima como el de un hombre sabio y temido por los demonios.
Se cuenta que una vez atendió a un joven que sufría una enfermedad inexplicable: había adelgazado de forma repentina, veía sombras y escuchaba voces. Don Melanio le explicó que el mal no estaba dirigido a él, sino a un familiar con su mismo nombre, y que por ser el más débil había captado el embrujo.
La única solución era realizar una mesada. Esa noche, acompañado por familiares del paciente, el brujo comenzó la ceremonia. Oró, roció agua bendita y enfrentó al espíritu que lo atormentaba hasta que el alba tocó la ventana. Al final, el muchacho respiraba tranquilo, su rostro había recuperado color y el brujo, exhausto, pidió días de ayuno para expulsar de su propio cuerpo la energía que había absorbido.
Muchos interpretan esto como prueba de que, en una mesada blanca, el brujo asume el mal de su paciente para destruirlo desde dentro.
Las mesadas negras y sus consecuencias
No todos los rituales siguen ese camino. Las mesadas negras implican pactos con fuerzas oscuras y suelen traer consecuencias dolorosas para quien las ejecuta o encarga.
Una historia popular cuenta el caso de Adela, una mujer que practicaba brujería en secreto. Sin haber hecho daño a nadie —según ella—, comenzó a enfermar gravemente. Un brujo del norte, amigo suyo, la visitó y, durante una ceremonia, pasó sobre su cuerpo un cuy negro. Al abrirlo, halló sus entrañas podridas. Le explicó que su enfermedad era el reflejo del daño que había permitido entrar en sí misma.
Desde entonces, Adela prometió no volver a practicar rituales oscuros, aunque su salud jamás fue la misma.
Un reflejo de la tradición oral
Las mesadas —sean blancas o negras— forman parte de la narrativa oral andina y costeña, donde los límites entre lo sagrado y lo profano se difuminan. Estos relatos no solo hablan de brujos o hechizos: revelan la lucha eterna entre el bien y el mal, la fe y el miedo, lo visible y lo invisible.
Nota: Este texto tiene fines informativos y pertenece a una línea de investigación sobre creencias populares. No ofrecemos servicios esotéricos ni rituales de ningún tipo.
Fuente: https://relatos.wendywongwriter.com/que-es-una-mesada/
