Durante mucho tiempo, la etiqueta que me pusieron fue “prediabetes”. Mis picos de glucosa eran altos, a veces inexplicables para alguien que se cuida, pero siempre regresábamos a la misma conclusión en la consulta. Sin embargo, había una pieza del rompecabezas que nadie estaba conectando con la suficiente fuerza: tengo Hashimoto (también llamada tiroiditis autoinmune y aquí está la palabra clave: autoinmune).
Vivir con tiroiditis de Hashimoto significa que mi sistema inmune ya tiene antecedentes de atacar a mi propio cuerpo. Y hoy sé que las condiciones autoinmunes rara vez viajan solas. Si mi cuerpo ya desconoció a mi tiroides, ¿por qué descartar tan rápido que esté haciendo lo mismo con mi páncreas? (en otra nota te contaré más de Hashimoto, hoy le toca a la diabetes 1.5).
Escuchando un episodio revelador del podcast Diabesmart 360 con el Dr. Abelardo Vidaurreta (médico y paciente con diagnóstico de LADA), muchas cosas hicieron clic. Tener picos de azúcar anormales, aunque comas bien y tengas un peso saludable, no es normal. Y a veces, esa “prediabetes” rebelde es en realidad el inicio silencioso de una diabetes autoinmune. (te dejo el episodio aquí para que puedas verlo en su canal, ¡dale like! o compártelo con un familiar con este diagnóstico)
Hoy quiero hablarte de la Diabetes tipo LADA, esa zona gris que muchos médicos que no son endocrinólogos ignoran y que tú necesitas conocer. ¡Por cierto, consulta con tu endocrinólogo si crees que tu tipo de diabetes es esta y no diabetes tipo 2 para que resuelva tus dudas!
¿Qué es la diabetes tipo LADA?
LADA son las siglas de Latent Autoimmune Diabetes in Adults (Diabetes Autoinmune Latente en Adultos).
Para explicártelo sencillo: imagina una diabetes que tiene el origen de la Tipo 1 (autoinmune), pero la velocidad de la Tipo 2. En la LADA, el sistema inmune destruye las células beta del páncreas (las que producen insulina), pero lo hace en “cámara lenta”.
- El error común: Como suele aparecer en adultos (generalmente mayores de 30) y no debutamos con una cetoacidosis grave inmediata, nos tratan como diabéticos tipo 2 o “prediabéticos”.
- La conexión autoinmune: Aquí es donde mi caso (y quizás el tuyo) cobra sentido. Si ya tienes hipotiroidismo autoinmune (Hashimoto), celiaquía o vitíligo, tu riesgo de LADA es mayor. Tu sistema inmune simplemente está confundido en varios frentes.
¿Todos los que tienen Hashimoto tendrán LADA? No, y tampoco todos los que tienen LADA tendrán Hashimoto. Son coincidencias, aunque no soy el único caso, por acá te dejo el caso del Jounalof Medical Case Report que también revisé para hacer una nota informada, puedes leerlo directamente en el link.
Normalizar la anormalidad
Siguiendo con el podcast que vi (y que recomiendo revisar), Abelardo mencionó una frase que se me quedó grabada: “Somos bastante buenos en normalizar la anormalidad”. Nos acostumbramos a ver picos altos de glucosa y pensar “bueno, quizás comí muchos carbohidratos o fruta”. Nos acostumbramos al cansancio o a esa sed sutil. Pero el cuerpo está avisando.
El problema de no diagnosticar LADA a tiempo es que perdemos tiempo valioso tratando de “estimular” al páncreas con pastillas, cuando lo que el páncreas necesita es descanso y, eventualmente, reemplazo de insulina.
¿Qué exámenes confirman si es LADA?
Si tienes Hashimoto y tus glucosas son erráticas, o si te han dicho que tienes prediabetes varias veces con tratamientos y cambios en tu estilo de vida que no mejoran tu condición tu médico va a necesitar evidencia inmunológica para decirte: mi estimad@ tienes LADA (la frase de mi doctor).
Los endocrinólogos actualizados (a los que a veces llegamos por pura insistencia) deben solicitar un Panel de Autoanticuerpos para diabetes LADA y revisar tu reserva pancreática:
- Anti-GAD 65: Es el marcador estrella. Si sale positivo, confirma que hay un ataque autoinmune activo.
- Anti-IA2, Anti-Insulina y ZnT8: Otros “testigos” del ataque al páncreas.
- Péptido C: Nos dice cuánta insulina eres capaz de producir todavía.
¿Cuánto cuestan los exámenes de diabetes LADA en Perú?
Hablemos de realidad. Estos análisis no suelen estar en el perfil básico de un chequeo ocupacional. Son pruebas especializadas. Desde mi experiencia buscando confiabilidad para mis propios chequeos, yo suelo recomendar Laboratorio ROE, tienen todos los análisis anteriores y me costó alrededor de S/1,600, puedes cotizarlo en su propia web. En temas autoinmunes e inmunológicos, la precisión es vital para evitar falsos negativos.
¿Te salió uno o más anticuerpos positivos para LADA? ¿Qué sigue?
Si el resultado confirma que hay autoinmunidad, no entres en pánico. No necesariamente se inicia con insulina de inmediato, salvo que tus niveles de glucosa sean muy altos o tu médico vea que tu reserva pancreática es muy baja.
Muchos pacientes con LADA entran en una fase de vigilancia activa. Esto significa monitorear de cerca hasta que sea el momento en que la insulina sea estrictamente necesaria, porque recordemos que en LADA la destrucción de las células es más lenta que en la Tipo 1 (yo me encuentro en esta fase, lo curioso es que en mi tiroiditis de Hashimoto me encuentro igual: vigilancia activa es mi palabra del año).
¿Qué pueden mandarte algunos endocrinólogos en Lima además de esto?
- Medicamentos protectores: Fármacos que ayudan a preservar las células beta que te quedan (como los inhibidores de DPP-4 o agonistas de GLP-1), en lugar de aquellos que fuerzan al páncreas a trabajar extra (como las sulfonilureas, que suelen evitarse en LADA para no “quemar” la reserva de insulina antes de tiempo).
- Dosis bajas de insulina basal: Algunos médicos proponen iniciar con microdosis tempranas para “dejar descansar” al páncreas y prolongar su vida útil, aunque no dependas de ella al 100% todavía.
Ojo, esto solo debe ser indicado por tu médico, nunca debes automedicarte o creer en remedios mágicos o podrías dañarte realmente.
Preguntas frecuentes sobre LADA
Quizá la nota me quedó algo corta, por eso he querido agregar una sección de preguntas frecuentes que quizá puedan ayudarte a tener más luz al respecto. Ojo, no soy experta en el tema, así que te recomiendo ver o leer las referencias y, por supuesto siempre consultar con tu endocrinólogo y de paso (como hago yo) con tu nutricionista e internista (sí, el enfoque de más de uno me viene bien).
¿Por qué mi médico me confundió con un paciente de Diabetes Tipo 2?
Es el error más común y sucede porque la LADA aparece en adultos (generalmente mayores de 30 años) y no necesitamos insulina de inmediato. A diferencia de la Diabetes Tipo 1 clásica de los niños, nuestra destrucción de células beta es más lenta. Al principio, nuestro páncreas todavía guarda una “reserva” de insulina que nos permite funcionar meses o años sin inyecciones, lo que disfraza el diagnóstico real.
¿Qué señales deberían hacerme sospechar si ya tengo diagnóstico de Tipo 2?
Según las guías médicas actuales, hay 5 “banderas rojas” que obligan a descartar LADA:
- Tener menos de 50 años al momento del diagnóstico.
- Tener normopeso (un IMC menor a 25 kg/m2), es decir, no tener obesidad.
- Tener otras enfermedades autoinmunes (como mi caso con Hashimoto o enfermedad celíaca).
- Tener un mal control de glucosa a pesar de tomar las pastillas correctamente.
- Tener síntomas muy marcados de azúcar alta (mucha sed, orinar mucho) sin una causa aparente.
Algunos médicos consideran solo los 4 primeros (conmigo fueron los 4 primeros).
¿LADA es una enfermedad rara?
No tan rara como creemos, solo infradiagnosticada. Los estudios indican que aproximadamente el 8.9% de las personas diagnosticadas con Diabetes Tipo 2 tienen en realidad LADA. Es decir, casi 9 de cada 100 personas están recibiendo un tratamiento que no es el ideal para su condición autoinmune.
¿Voy a necesitar insulina sí o sí?
La LADA es progresiva. Los médicos y textos médicos explican que nuestra capacidad de segregar insulina disminuye más rápido que en la diabetes tipo 2. Aunque al principio se puede controlar con fármacos (y por eso existe la “vigilancia activa”), la necesidad de usar insulina externa llegará, en algunos antes, en otros después. Tu estilo de vida y cuidados pueden ayudarte a retrasarlo.
Saber esto no es para asustarse, sino para evitar complicaciones: un diagnóstico temprano y el uso oportuno de insulina protegen tu calidad de vida y evitan crisis graves como la cetoacidosis.
¿La LADA es hereditaria?
Tiene un componente genético importante. Si tienes familiares con Diabetes Tipo 1 o con otras enfermedades autoinmunes (tiroides, celiaquía), tu riesgo aumenta. De hecho, la OMS la clasifica ya como una “diabetes inmunomediada”, reconociendo su naturaleza híbrida entre la genética y el ambiente.
¿Es mi culpa tener diabetes autoinmune LADA?
Definitivamente no. Es muy común sentir que si la glucosa sube es porque “comimos mal” o “no nos esforzamos lo suficiente”, pero la ciencia dice otra cosa.
No es tu culpa tener picos de glucosa, porque en LADA existe una destrucción progresiva de las células que producen insulina; tu cuerpo pierde la herramienta biológica para regular el azúcar, independientemente de tu fuerza de voluntad.
Sin embargo, si ya estás diagnosticado, tu responsabilidad cambia: ahora debes dejar de “luchar” a ciegas y asumir el control. Esto significa monitorear tu glucosa, aprender a gestionar los carbohidratos y adherirte al tratamiento
Pero si soy delgado, ¿cómo puedo tener diabetes?
Ojo, ser delgado no es un síntoma de diabetes por sí mismo. La señal de alerta es tener niveles altos de glucosa a pesar de ser una persona delgada (normopeso).
El protocolo médico estándar suele asociar la Diabetes Tipo 2 al sobrepeso y al sedentarismo. Por eso, si tus exámenes muestran azúcar alta, pero tú estás en tu peso saludable, el diagnóstico de “Tipo 2” es como un zapato que no te entra.
Te lo digo por experiencia propia: mi caso es de peso normal, ejercicio constante y alimentación saludable baja en carbohidratos. Aun así, los picos aparecían.
En este contexto, tu delgadez es la pista clave que le grita al médico: “El problema aquí no es el exceso de grasa (resistencia a la insulina), el problema es que la fábrica de insulina se está deteniendo por un ataque autoinmune (LADA)”.
¿Por qué las pastillas me funcionaron al principio y luego dejaron de hacer efecto?
Las pastillas dejan de funcionar no porque tu cuerpo se haya “acostumbrado” a ellas ni porque hayas generado tolerancia, sino porque la reserva de insulina se agotó mucho antes de lo esperado. Insistir con fármacos orales para estimular un páncreas que ya no tiene células productoras es inútil; es el momento de aceptar que tu cuerpo necesita el reemplazo externo (insulina).
¿Mi alimentación debe cambiar con LADA?
Más que cambiar qué comes, debes cambiar la forma en que entiendes tu comida.
Si vienes de un diagnóstico erróneo de Diabetes Tipo 2, es probable que tu nutricionista se haya enfocado en “bajar de peso” y restringir calorías. En LADA, como solemos ser delgados, el objetivo no es perder kilos, sino gestionar los picos de glucosa que ocurren porque nos falta insulina.
Si todavía no dependes de insulina… T
Tu misión es preservar la “reserva” de tu páncreas el mayor tiempo posible. No se trata necesariamente de eliminar los carbohidratos por completo, sino de elegirlos con inteligencia.
Priorizar opciones integrales (que tienen fibra y se absorben lento) en lugar de las refinadas, y ser estricto con las porciones medidas, ayuda a evitar esos picos agresivos sin tener que sacrificarlo todo.
A esto se suma un aliado clave: el ejercicio de resistencia (pesas, ligas o fuerza). Al desarrollar masa muscular, ayudas a tu cuerpo a “consumir” la glucosa de manera más eficiente, quitándole carga de trabajo a tu páncreas.
Y si ya empezaste a usarla, lo que queda es… Aprender la habilidad más importante para tu libertad: el Conteo de Carbohidratos. Un plato de avena o un cereal integral pueden ser muy nutritivos, pero si no sabes cuántos gramos de carbohidrato tienen, no sabrás cuánta insulina necesitas para cubrirlos. Aprender a contar te permite comer con tranquilidad, sabiendo que tienes la herramienta matemática para mantener tu glucosa en rango, comas lo que comas.
Cada día aprendo un poco más sobre mis condiciones autoinmunes y voy asimilando esta nueva realidad. Hay que aceptar que no es nuestra culpa: simplemente, en algún momento, nuestro cuerpo empezó a atacarse solo.
Lo que nos queda es hacer lo posible para mantenernos sanos por más tiempo: seguir con los controles, manejar el estrés (que es pésimo para las autoinmunes) y tomar la medicación cuando llegue el momento. La insulina no es un enemigo ni te va a dejar ciego; al contrario, puede salvarte la vida cuando tu cuerpo ya no puede producirla.
Te abrazo. Cuéntame cómo te sentiste cuando recibiste tu diagnóstico.
Fuentes que consulté:
https://www.revistadiabetes.org/wp-content/uploads/Diabetes-autoinmune-latente-del-adulto.pdf
http://www.scielo.org.co/pdf/muis/v38n1/1794-5240-muis-38-01-69.pdf
¡Y este podcast que te recomiendo! Si también te fue útil ¡dale like en su canal!
